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¿Qué son los royalties?

La música es una de las ramas artísticas más arraigadas en nuestra cultura y con la que estamos en contacto prácticamente todos los días. El fácil acceso a la música en la actualidad, gracias a las nuevas tecnologías de la digitalización de los discos, nos permite tener a nuestro alcance toda la música que se produce, eliminando por completo las barreras territoriales.

Sin embargo, aunque en muchas ocasiones consumimos música, pocas veces nos paramos a pensar en cómo funciona el mundo de la industria musical. Lo primero que tenemos que tener en cuenta es la importancia de la propiedad intelectual, ya que cada creación artística se relaciona directamente con este concepto, el cual hace referencia a un bien que se comercializa y consume por otros.

En relación con todo esto, en la industria existe lo que se conoce como royalties, algo que resulta imprescindible para todos los involucrados en los procesos de creación, distribución y venta musical. Por todo ello, en este artículo queremos hablarte sobre qué son los royalties, qué tipos de royalties hay en la música y cuál es la relación entre los royalties y el copyright. Tanto si eres músico como si te gusta la música, seguro que podrás ampliar tus horizontes con toda esta información. 

¿Qué son los royalties?

De forma general, cuando hablamos de royalties hacemos referencia al dinero que percibe el propietario de un derecho intelectual en el momento en el que sus obras comienzan a comercializarse y a utilizarse por otros. Hablamos de siempre y cuando se crea cualquier tipo de obra para ser comercializada, tanto visual, sonora o literaria, automáticamente se generan ciertos derechos sobre ella que aluden directamente a la propiedad intelectual.

De esta forma, los royalties se entienden como la fuente de ingresos principal para muchos autores y compositores, puesto que, como hemos mencionado, equivalen a cierta cuantía económica que se percibe por sus obras. Sin embargo, es algo más complejo que esto, ya que estos royalties no se otorgan directamente a los autores y compositores, puesto que en muchas ocasiones esto se encuentran en manos de discográficas que son quienes ayudan a darlos a conocer, a promocionarlos y a protegerlos frente a la ley.

Es precisamente por este motivo que las discográficas gestionan los derechos y los royalties, algo que inevitablemente supone que ellos van a quedarse con una parte de este dinero. Además de la discográfica, existen otras partes involucradas en todos estos procesos, por lo que los royalties al final se ven divididos entre distintas entidades o personas y el autor únicamente percibe una pequeña parte.

Qué tipos de royalties existen

En la actualidad, los royalties también se conocen con el nombre de regalías musicales, que, como ya hemos mencionado, alude al dinero que se le otorga al propietario de un derecho intelectual a cambio del permiso para utilizar esta creación. Por lo tanto, en el caso de la música, siempre y cuando un compositor no haya cedido sus derechos, entonces entenderemos que todavía tiene la potestad para poder exigir sus regalías musicales.

De otra forma, también podemos entender que si el creador no ha cedido estos derechos a un editor musical o una discográfica será el único dueño legítimo de estas canciones. La consecuencia de esto es que él será a quién deban gestionar entonces el resto de contratos y, siempre y cuando otras compañías quieran utilizar su música, deberán contactar con él directamente.

Con esto claro, en la actualidad podemos encontrarnos con que existen distintos tipos de regalías musicales o royalties, que son las que mencionamos a continuación:

  • Royalties mecánicos
  • Royalties de ejecución
  • Licencias de sincronización
  • Licencias de sampling
  • Derechos para imprimir partituras

Royalties mecánicos

Este tipo de royalty se remonta a los primeros pianos mecánicos que aparecieron en el mercado, en los cuales se podía interpretar cierta melodía si se pagaba un par de monedas. Más adelante esto evolucionó hasta convertirse en la reproducción de música a través de gramolas, las cuales ayudaron a popularizar la música en distintos locales.

Con el paso de los años las gramolas evolucionaron a los vinilos y a los CD, siempre adaptándose a la situación del mercado de cada momento y a las exigencias y acuerdos entre distintas discográficas. Como ya hemos mencionado, las discográficas son una de las partes que más dinero se lleva de los royalties, puesto que se encarga de comercializar las canciones.

De esta forma, podemos decir que los royalties mecánicos provienen sobre todo de la venta de discos en formato físico. A día de hoy, con la aparición de las plataformas de streaming, estos royalties mecánicos se conjugan con los royalties de ejecución. Todo esto significa que con las plataformas de streaming lo que sucede es que se paga por reproducción. Si hablamos de cuáles son las ganancias de un royalty mecánico, lo más habitual es que oscile entre el 13 % y el 16 % del valor total de venta del producto. 

La aparición de estas plataformas de streaming han supuesto un cambio en la industria, puesto que muchísimos cantautores deciden no contar con la ayuda de una discográfica y, por lo tanto, publican y promociona su música ellos mismos. Aunque el ingreso que reciben por la reproducción en una plataforma de streaming es bastante bajo, la diferencia principal es que el cien por cien de los ingresos íntegros van para el artista; un gran cambio en la economía musical. 

Royalties de ejecución

El segundo tipo de royalty musical es el que hace referencia a los ingresos que perciben los cantantes cuando se reproduce su obra de una manera pública, por ejemplo en la televisión o en la radio. Todo esto sucede mediante acuerdos previamente establecidos entre las compañías de emisión pública con las discográficas. De esta manera, si se permite, se otorga derecho para reproducir el catálogo completo de un artista, y esto sirve para registrar una parte del dinero que le corresponde a la obra en regalías.

De nuevo, la aparición de plataformas digitales y las redes sociales han obligado a realizar ciertos cambios en esta forma de entender la música. En la actualidad, se sigue utilizando este tipo de contratos, sin embargo, el modelo de negocio para reproducir músicas en plataformas como Tik Tok, YouTube, etc, se ha visto trastocado y ha evolucionado.

Uno de los principales problemas que surge con la digitalización de la música es precisamente el hecho de que las plataformas de streaming están un poco a caballo entre considerarse una reproducción mecánica o no. Aunque técnicamente estas plataformas de streaming no reproducen las obras de manera mecánica, los royalties de ejecución pueden llegar aproximadamente a un ingreso del 50% para los artistas, por lo que equivaldría a la quiebra de estas plataformas de streaming. Por este motivo, dichas plataformas se acogen al uso de los royalties mecánicos para sustentar su modelo de negocio.

Sin embargo, como podemos apreciar, los royalties y el uso que se le da es bastante dinámico y va conmutando con el paso del tiempo, las apariciones digitales y las exigencias de la industria discográfica. Es por esto que entender cómo funcionan las regalías musicales es más complejo de lo que parece, puesto que estos royalties son un concepto bastante cambiante. 

Licencias de sincronización

Por otro lado, nos encontramos con este otro tipo de licencia que se relaciona con los royalties musicales es el que hace referencia a aquellas situaciones en las que se hace uso de una canción concreta en una película o en una serie televisiva. En estos casos, tanto discográficas o autores independientes como equipo audiovisual llegan a un acuerdo económico en el que se establece el uso que se le va a dar a la canción y el pago correspondiente por dicha licencia.

Este es otro de los contratos más habituales, puesto que continuamente escuchamos grandes canciones de la historia de la música en la gran pantalla. Sin embargo, también es cierto que con la aparición de la música sin licencia no todas las producciones audiovisuales se lanzan a comprar estas regalías musicales a grandes discográficas. En su lugar, prefieren optar por autores más pequeños desconocidos o incluso por crear su propia música para evitarse este tipo de gastos. 

Esto se debe a que, en muchas ocasiones, a mayor sea el caché del artista o de la canción podemos hablar de tratos de acuerdos que alcanzan presupuestos millonarios, por lo que no resulta sostenible para todas las producciones. 

Licencias de muestreado

Para entender este otro tipo de royalty musical podemos acudir a su nacimiento, que fue la época en la que el hip hop se popularizó. Más adelante fue con la aparición de la música electrónica y su posicionamiento como música mainstream se entendió la importancia de crear este tipo de licencia de muestreado. El motivo es que este estilo musical de forma habitual hace uso de distintas melodías combinadas para crear otras nuevas.

De esta manera, hablamos de que sobre todo en estos ámbitos musicales se utilizan álbumes y samples de canciones muy diferentes, las cuales a su vez se reproducen cara al público. Como ya hemos comentado siempre que esto sucede debe existir una compensación económica, por lo tanto, siempre y cuando se hagan uso de canciones para DJ, mezclas, etcétera, será necesario pagar esta licencia de desempleado.

Al igual que sucede con las licencias de sincronización, estas se calculan siempre al llegar un acuerdo entre ambas partes. En este se establecerá el precio por dichos royalties y, asimismo, el uso que van a dárseles a los diferentes samples. 

Derechos de impresión de partituras

Al igual que se compensa a un artista por la reproducción sonora de su música, siempre y cuando se vaya a llevar a cabo una reproducción mediante la impresión gráfica también hablaremos de que se hizo una compensación económica. Por ejemplo, en el caso de que vaya a tocarse una música en vivo en una orquesta o de que vaya a reproducirse dicha música mediante una banda sonora y vaya a imprimirse una partitura, también hablaremos de que existen estos derechos de impresión de partituras.

Royalties y copyright

Una vez que ya hemos entendido qué tipos de royalties existen en la industria musical, tenemos que hablar de otro aspecto esencial que determina también precisamente la compensación económica de estas regalías musicales y es el copyright.

Como hemos mencionado, estas regalías son el pago por la propiedad intelectual de dicha obra. Pero, como es posible que ya sepas, al pasar cierto tiempo específico, que varía en función al ámbito, cualquier obra se convierte en dominio público. Esto implica que en cuanto una obra pasa a ser dominio público ya no requiere compensación económica. Esto es parte de la legislatura vigente de la propiedad intelectual.

En el ámbito musical, la propiedad intelectual dicta que una obra musical le pertenece a su autor durante toda su vida, es decir, los años en los que el cantante viva más setenta años tras su muerte. Durante todo este tiempo pueden llevarse a cabo tantos acuerdos como se quieran, y se tendrán que pagar las regalías que hemos comentado en el apartado anterior. Sin embargo, en el momento en el que pasan setenta años tras el fallecimiento del autor, la obra musical pertenece al dominio público y cualquiera podrá hacer uso de ella como le plazca.

Es por este motivo también que, en la actualidad, existe tanta música gratuita o lo que es lo mismo, obras royalty free o que pertenecen al ámbito Creative Commons. En estos casos el autor ha accedido los derechos de la obra voluntariamente al dominio público, de modo que cualquier persona puede utilizarlas.

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